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miércoles, 11 de julio de 2012

El círculo vicioso o la espiral que ahoga

Alguien me hizo notar las consecuencias de los recortes con una idea de 140
carácteres en twitter.
La idea era clara y concisa, y aun habiéndola expuesto por activa y por
pasiva, los políticos que nos gobiernan, habituados a gritar mucho antes de
las elecciones, y a callar después de ellas, no la entienden.
Visto que los eufemismos están de moda, voy a intentar hablarles en su
idioma, a ver si así se enteran.
Partamos de la base, que los trabajadores públicos, en su gran mayoría
cumplen con su deber, y éste se estructura en dos partes: 1, servir al
pueblo que les paga, y 2, obedecer al político que les da las órdenes y los
medios para ejecutar su trabajo.
Entre los medios, hay uno principal, que es el sueldo. Un trabajador bien
pagado, es un trabajador contento.
Si a un trabajador le quitas parte de su sueldo, y tú, político no predicas
primero con el ejemplo, estás consiguiendo una cascada de problemas, a
saber:
1. el trabajador no irá contento a su trabajo.
2. no realizará su trabajo en condiciones, y los resultados se sentirán
rápidamente, ya que el pueblo al que sirve, no se sentirá satisfecho.
3. Como quiera que tiene menos dinero a disposición, dejará de consumir, y
nuevamente, el pueblo al que sirve, pagará las consecuencias. El carnicero,
el pescadero o el verdulero venderán menos género. Comprarán menos género al
ganadero, al marinero o al agricultor, que a su vez, dejarán de producir y
dejarán de comprar combustibles que generan impuestos, y el país tendrá
menos dinero porque no ingresará ni los impuestos generados por la
producción, ni los impuestos generados por el consumo.
4. Llegados a este punto, el político que sigue en su particular nube, verá
que el trabajador público no responde a lo que de él se espera, y decidirá
que sobran trabajadores públicos.
Como habrá entendido el lector, los trabajadores públicos sobrantes, dejarán
de trabajar, dejarán de percibir un sueldo, y dejarán de consumir.
Al dejar de consumir, los productores de bienes dejarán de vender, y tendrán
excedentes de productos y de personal, por lo que deberán deshacerse de
ellos.
Hemos dado una vuelta al círculo vicioso que ocasionan los recortes, pero al
pasar por el punto de partida, lo hemos hecho por un punto más cercano al
centro, al ir creciendo la cantidad de implicados en las pérdidas.
Sigan así señores políticos, si quieren que en dos o tres vueltas más el
pueblo quede totalmente ahogado por su ineptitud.
Yo de momento, ya empiezo a plantearme dejar de consumir, y si no consumo,
no pago impuestos de valor añadido, y no doy de comer a los productores de
los bienes que dejo de consumir. Si como yo, todos los trabajadores públicos
hacemos lo mismo, generaremos el apoyo que necesitamos de parte de los
trabajadores que esperan que nosotros sigamos consumiendo los bienes que
producen.

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